jueves, 15 de diciembre de 2016

UNOS LUCHANDO Y OTROS "DIALOGANDO"

Está claro, en Venezuela existe una oposición que lucha con sacrificio por la recuperación de la democracia y la dignidad de los venezolanos y otra que "dialoga" (¿o pacta?) con el gobierno nacional, permitiendo que Nicolás Maduro se recupere y se mantenga en el poder.

Los tiempos políticos en Venezuela exigen con prontitud la toma de decisiones en la mesa de negociaciones que hasta ahora solo ha beneficiado a un gobierno que logró su objetivo de llegar al 2017, sin posibilidad real de un revocatorio y sin un cronograma concreto de elecciones.

En Venezuela mueren al menos 80 personas diarias a causa de la delincuencia, sin mencionar a los miles de venezolanos que han fallecido por falta de medicamentos, los centenares de niños que padecerán daños irreparables por las fallas en su alimentación. ¿Cómo se nos puede pedir un día más a los venezolanos? ¿Cómo se toman vacaciones y se fija como fecha de una nueva reunión el 13 de enero?

Cada día que pasa y el gobierno de Nicolás Maduro Moros sigue en el poder, es una responsabilidad que los negociadores del diálogo tendrán que asumir ante la historia, pues no solamente se extiende el suplicio económico de los venezolanos, sino que sigue degradándose la democracia y el derecho humano a elegir y ser elegidos, a la vida, la libertad y la dignidad misma.

Mientras hay venezolanos que están siendo torturados justo en este momento en “La Tumba”, en Ramo Verde y en las demás cárceles políticas, el gobierno toma oxígeno y gana tiempo, supuestamente negociando una vía democrática de cambio político.

¿Quién dijo que la protesta pacífica y la defensa de principios morales no es democrático? ¿Acaso es más democrático jugar a la diplomacia mientras los venezolanos se mueren de hambre, de desatención en los hospitales o en manos del hampa desatada?


Nuestro espíritu democrático y el texto constitucional consagran nuestro derecho a la lucha. ¿Nos vamos a dejar quitar este derecho por un dictador y su séquito de cómplices?










miércoles, 7 de diciembre de 2016

NO HAY MAS TIEMPO

El martes 6 de diciembre se vuelve a reunir la Mesa de Dialogo, para esa fecha habrán transcurrido 24 días desde la última vez que lo hicieron, y los venezolanos seguimos esperando los resultados positivos de esta iniciativa de algunos partidos de la MUD y el gobierno.

Hasta hoy no se ha cumplido el compromiso de la apertura del canal humanitario y son cada vez más el número de enfermos crónicos que mueren esperando sus medicamentos; no ha habido ninguna medida sería dispuesta a rectificar el rumbo económico, por el contrario el gobierno apuesta por una devaluación feroz como mecanismo para obtener los bolívares necesarios  para cumplir el pago del salario de los empleados públicos y otras deudas internas,  sin importar el resultado nefasto de esa decisión en el poder adquisitivo de los venezolanos, y dado que la ruta electoral no ha sido de interés de los dialogantes, no se ha avanzado ni un ápice en lograr la salida de Maduro lo cual es indispensable para resolver los problemas de fondo del país.

Por el contrario, durante estos 24 días, el Seniat decomisó  una carga de medicinas enviadas a Caritas, el TSJ ha producido sentencias que impiden las protestas, las investigaciones sobre corrupción de empleados públicos y la realización del juicio político al presidente Maduro, y es bastante probable que a petición de diputados del PSUV sea ese órgano judicial quien designe, en los próximos días,  los nuevos rectores del poder electoral que deben ser nombrados por la Asamblea Nacional, en flagrante violación a la distribución de competencias establecidas en la constitución.

Quienes están sentados en la mesa de dialogo, deben saber, que ya no hay tiempo, que la situación es cada día peor, que los enfermos no esperan, que el hambre está golpeando en todos los estratos sociales, que la pobreza y la violencia crecen a ritmos acelerados, lo que hace que los venezolanos estamos cansados de discusiones estériles, y exijamos hechos concretos,

Si el representante del Vaticano escuchara a los párrocos y demás miembros de las congregaciones que a diario predican la fe en nuestras comunidades, sabrían el drama diario que se vive en el país, que no se limita a lo económico, sino que incluye lo social. Igual actitud deberían tener los partidos que decidieron ir a sentarse a esa mesa, ya que sus bases militantes que hacen trabajo en las calles, darían muchas luces a sus dirigentes

Venezuela se nos cae a pedazos, mientras los dialogantes siguen sentados, sin apuros y peor aún sin resultados

Quienes están sentados en la mesa de dialogo deben entender la responsabilidad histórica que tienen en sus manos, basta de dilaciones, incoherencias e improvisaciones. Deben garantizar que nada debe interponerse al interés de los venezolanos. Es el momento de ser transparentes y demostrar el compromiso con el país…es quizás el momento de escoger nuevos interlocutores.











lunes, 14 de noviembre de 2016

CARACAS SUENA Y VALENCIA SE LLENA DE COLORES



 Algunas cosas tienen en común el alcalde de Caracas Jorge Rodríguez y Miguel Cocchiola, alcalde de Valencia. Ambos, siendo autoridades electas para gobernar dos de los municipios más importantes del país justo cuando atravesamos la más pavorosa y profunda crisis económica, social y política de nuestra historia, han decidido, sin pudor alguno, destinar ingentes fondos públicos a intentar distraer a la gente de sus agobiantes problemas. Ni siquiera podemos hablar de que se trata de la antiquísima política romana del “pan y circo”, pues evidentemente solo se ocupan de entretenernos con mucho circo para que no les reclamemos el pan.

Con cargo a nuestros impuestos, se prepara en Caracas, una nueva edición del festival “Suena Caracas” mientras que en las calles del norte de Valencia, proliferan coloridos y costosos murales que junto a la colocación de la monumental y mil millonaria escultura del maestro colombiano, Edgard Negret, contrastan con las toneladas de basura acumuladas en todo el municipio; el aumento de los índices de delincuencia, los profusos huecos en las calles, con el reclamo de los trabajadores públicos por los retrasos en el cumplimiento de sus reivindicaciones salariales y en especial, con la pobreza generalizada de nuestra gente.

Todas las alcaldías están atravesando graves problemas financieros. Son las primeras entidades públicas en solicitar ayuda al gobierno nacional para poder honrar pasivos laborales y cumplir con servicios básicos como seguridad ciudadana, alumbrado público y recolección de basura. Sin embargo, con inmensa preocupación e indignación observamos, como este par de burgomaestres caen en populismos y clientelismos antes de atender lo que realmente le conviene y necesitan las ciudades que “gerencian”.

Quizás parte de la ciudadanía pueda estar de acuerdo con tales dispendiosas actividades, pero es obligación del alcalde actuar por el bien común de su ciudad. No se puede tener un pueblo con todas las necesidades básicas insatisfechas y gastar en decoraciones y fiestas.

Por supuesto no estamos en contra de las fiestas, de las ferias y mucho menos del arte y la cultura. Al contrario, entendemos que estos son bienes del espíritu, que lo enaltecen y regocijan; pero creemos, en primer lugar, que en tiempos de crisis es necesario dar prioridad a lo que beneficie a la mayoría. Se debe priorizar la solución de problemas de las comunidades; la satisfacción de necesidades de servicios básicos. Y luego, cuando se vayan a realizar gastos en festejos y actividades culturales, se debe estudiar y proyectar el tipo inversión que beneficie a la ciudad; determinar qué fiestas y actividades pueden atraer visitantes al municipio, al igual que mantener o rescatar sus valores artísticos y culturales. Es necesario que toda inversión pública al respecto, responda a un plan serio y riguroso que realce el turismo y el disfrute de la ciudad; y que pueda redundar en fuentes de empleo e ingresos y no, que responda a caprichos, improvisaciones y gustos de unos gobernantes transitorios.

Con casi tres años de gobierno, luego que Jorge Rodríguez triunfara electoralmente proclamando “Caracas te quiero” y que Cocchiola hiciera lo propio prometiendo una “Valencia 100% limpia”, ni el amor por la ciudad capital, ni el aseo en nuestra ciudad industrial se ven por ninguna parte. Al contrario, es evidente en ambos municipios el desgobierno reinante, la falta de gestión, la improvisación y hasta la falta de dirección. En Valencia, continuamos sin saber cuál es el modelo de gestión que tiene el gobierno municipal. Somos testigos de muchos anuncios, de declaraciones de buenas intenciones, pero sin fechas ni proyectos específicos. Y en ambos casos retumba el silencio cómplice sobre los terribles errores y abusos del gobierno nacional.


Debemos cambiar estas formas de gobierno. No podemos seguir permitiendo que se nos cobren impuestos, cada vez más altos, para financiar antojos de gobernantes que encontraron en la función pública un espacio para enriquecerse. Está claro que desmantelar esa clase de política clientelar no es, ni será tarea fácil. Necesitamos mucha conciencia, compromiso y presión ciudadana, para al menos generar la vergüenza de quienes administran los recursos públicos y lograr que estos sean invertidos con sensatez.










viernes, 11 de noviembre de 2016

LOS VALENCIANOS RECHAZAMOS DIÁLOGOS ESTÉRILES

Queremos decirles a quienes hoy están sentados en la mesa de diálogo, que los venezolanos estamos cansados de discusiones estériles, que exigimos hechos concretos, y nuestra principal exigencia es un cambio inmediato de gobierno sea a través de un referéndum revocatorio, unas elecciones generales o la renuncia de Maduro”, así lo expresó Judith Sukerman, concejal de Valencia, ante el encuentro de este 11 de noviembre entre el gobierno nacional y representantes de la MUD.

Para la concejal valenciana, el impacto social es la mejor muestra de la total ineptitud de este gobierno -que según afirmó-, “nos tiene pasando hambre, el dinero no alcanza para nada, no hay medicinas, y los servicios públicos no funcionan”.

Señaló que la Iglesia Católica, a través de los párrocos y demás miembros de las congregaciones que a diario predican la fe en nuestras comunidades, son testigos del drama del pueblo, al igual como lo viven a diario las bases militantes de los partidos políticos que hacen su trabajo en las calles y padecen esta situación.

Quienes quieran saber qué esperamos los venezolanos del diálogo, solo deben visitar cualquier calle y hablar con el heladero, el taxista, el panadero, un ama de casa y ponerse en los zapatos de quienes cada día hacen más esfuerzos por poder cubrir la más elemental de las necesidades humanas, la alimentación”, afirmó.

Preocupada por la advertencia manifestada por el gobierno sobre la violencia que se pueda generar el levantarse de la mesa de diálogo, la concejal valenciana se hizo una serie de preguntas que se hacen casi todos los venezolanos: "¿Acaso Venezuela no vive en medio de hechos violentos? ¿No vivimos ya en un país cargado de violencia? ¿No es violencia acaso que la desnutrición ya sea causa de muerte en el país, que haya gente muriendo por falta de medicinas e insumos médicos, y que solo en el 2015 hayan muerto más de 27 mil venezolanos en manos del hampa?"

"Como madre, no podemos evitar que la realidad nos impacte y golpee a diario -continuó-, ya la violencia no es una amenaza, impera en todo el país de diversas formas. ¿Acaso no es violencia que en los retenes de los hospitales pongan a los recién nacidos en cajas de cartón? ¿No es violencia tener que hacer colas desde la madrugada para conseguir alimentos, y que lo que ganamos no alcance para nada? ¿No es violento el sistema judicial, el sistema carcelario? ¿Cómo tratan a nuestros presos, no solo los políticos, a todos?"

Judith Sukerman fue contundente al señalar que los negociadores deben ser transparentes con el pueblo y no pueden seguir diciendo las cosas como no son. “Aquí los únicos traidores a la patria que responden a órdenes de gobiernos extranjeros, son quienes entregaron nuestras principales riquezas a Cuba y China, quienes aún en éstas difíciles circunstancias siguen regalando viviendas a otros países, que llenaron de plantas eléctricas a Nicaragua, Perú, Bolivia, Argentina, construyeron hospitales, regalaron tractores, petróleo y muchas cosas más en otros países, mientras el nuestro se nos cae a pedazos”.

Reclamó en nombre de los valencianos a las autoridades internacionales, que sean garantes del castigo con cárcel, de todos aquellos que efectivamente estén incurso en delitos de tráfico de drogas. “Cuando el narcotráfico toma el poder no sale con votos, es indispensable ser inflexible con los delincuentes”, sentenció.

Para finalizar, Sukerman exigió a quienes están sentados en esa mesa de diálogo que entiendan la responsabilidad histórica que tienen en sus manos, “que no olviden ni antepongan ningún interés al de los venezolanos, que sepan que es el momento de demostrar el verdadero compromiso con el país”.










martes, 8 de noviembre de 2016

CALLE Y LIBERTAD

“La calle”, un término que se hace cada vez más cotidiano en nuestras conversaciones, es satanizado por unos, mientras que para otros resume la única alternativa que tenemos los factores democráticos del país

En la Venezuela de hoy “La calle” no tiene el significado de ser una vía pública habitualmente asfaltada o empedrada entre edificios o solares, que da la Real Academia Española, sino que enuncia una forma de lucha que ha seo usada por ciudadanos para lograr libertades y conquistar derechos, en todas partes del mundo, desde queaos pueblos entendieron que la mayoría unida es más fuerte y poderosa que cualquier gobierno


Es por eso y porque los conceptos de ciudadanía, democracia y libertad son tan contrarios al régimen, que tener los electores en la calle lo asocian a subversión, golpismo o terrorismo, a menos, claro, que se trate de las marchas –cada vez más escuálidas-que convocan los revolucionarios, esos mismos que antes defendían la protesta popular como uno de los principales derechos del ser humano


“La calle” es el espacio público por excelencia, una zona que nos pertenece a todos y es el territorio donde los ciudadanos, en paz, de forma creativa y valiente podemos defender la libertad y la democracia, porque la calle no es un fin en sí mismo sin una herramienta más que tenemos a la mano quienes creemos que se hace urgente un cambio de gobierno en el país


Irnos a “La calle”, no es necesariamente ir a Miraflores, irnos a la calle supone acompañar a los estudiantes en sus luchas, a los trabajadores en sus solicitudes por justas reivindicaciones, a los transportistas en sus demandas, a los ciudadanos que protestan por tener que hacer cola para adquirir alimentos, apoyar a los enfermos que claman por medicinas, a vecinos que reclaman a las autoridades sus incumplimientos. En fin, “La calle” es cualquier manifestación ciudadana pacifica, en la cual se exijan el cumplimiento de los derechos ciudadanos “La calle” y el dialogo no son excluyentes, por el contrario, es necesario que sean concurrentes para que el régimen ratifique lo que desde hace tiempo sabe: somos mayoría los que exigimos un cambio de gobierno, que ya no tiene apoyo popular.

Esas luchas constantes, sostenidas, activas desde los diferentes sectores y latitudes del país, serán la más poderosa y eficaz prueba de que estamos decididos a recuperar este país y que si es necesario unidos, desde la calle, masiva, resuelta y valientemente, abriremos los caminos necesarios para recomponer el hilo constitucional de Venezuela y derribaremos cualquier obstáculo que nos impida decidir nuestro destino de justicia, paz y desarrollo.











martes, 25 de octubre de 2016

26 DE OCTUBRE


Con el fin de mantenerse en el poder Maduro ha ido cerrando todos los caminos democráticos y sin ningún tipo de vergüenza rompió el orden constitucional de la República, provocando serias preocupaciones sobre el futuro inmediato del país y dejando a los negociadores, que el mismo propuso, sin argumentos válidos ante el mundo.

Desde entonces y después del rechazo que la suspensión del Referéndum Revocatorio ha producido dentro y fuera del país, se siente preso de sus propias invenciones.

Esa inocultable realidad, ha hecho que el gobierno -como cada vez que se siente perdido- recurra insistentemente en la tesis del dialogo. Usa una fórmula que le ha resultado exitosa en otras ocasiones, aparenta intenciones de hacer algunas concesiones (que no son tales, sino que son el cumplimiento de mandatos constitucionales) que disipan el malestar del grupo mayoritario, calma a la ciudadanía y evita el golpe que para su propio gobierno significaría la necesidad de implantar un nuevo sistema político, social y económico

El dialogo es indispensable, a él debemos llegar, pero con la certeza de que el ochenta por ciento del país exige un cambio en su conducción, que cada día que pasa este régimen en el poder hará mucho más difícil la reconstrucción del país. El denominador común de quienes votaron el 6 de diciembre es el de personas, sin ideologías partidistas definidas, que sueñan con una vida cotidiana de paz, de desarrollo, de oportunidad y que están absolutamente claros que todo ello pasa por un cambio de gobierno.

Quienes insisten en un dialogo sin condiciones, como si no hubiese habido unos cuantos intentos anteriores, como si les bastara con la ilusión de un despertar de conciencias dentro del régimen, como si el país no estuviera viviendo una terrible crisis humanitaria, están subestimando el malestar. La frustración y ahora el sentimiento de impotencia que recorre las calles de nuestras comunidades especialmente de las más humildes.


A pocas horas del llamado hecho por la unidad democrática para una contundente protesta pacífica, en todo el país, este 26 de octubre, exigiendo fecha definitiva para el referéndum revocatorio y el restablecimiento del hilo constitucional, el gobierno lucha por no terminar fulminado por su propio invento. Le acompañan solamente algunos miembros de sus partidos aliados, porque ya no tiene apoyo popular y saben que les queda poca incondicionalidad en el mundo militar. Es la hora de demostrarle al mundo, a la dirigencia política de todos los partidos que nosotros los ciudadanos queremos cambio, en paz, sin ceder ni pactar nuestros derechos ciudadanos, que somos mayoría y que nos acompaña la razón.